Los símbolos como condensación de significado, aglutinan formas de comunicación que permiten articular estructuras de sentido, por lo que los símbolos contienen propiedades necesarias a la hora de transmitir entendimientos comunes entre personas de un mismo pueblo, así como en relación con el crisol de grupos humanos en los que se habita.
El lenguaje simbólico forma parte de las estructuras primarias de la humanidad, ya que antes que los alfabetos, se han creado símbolos desde los que comunicar aspectos del interés particular a cada grupo humano en cada época. “Símbolo concilia y armoniza las orillas de la naturaleza humana… de alguna manera el símbolo alude tanto a la parte afectiva como a la parte cognitiva del hombre. Las une, las junta, las conecta, como es su labor hacer: la de conectar, es un conector, un mediador” (Beuchot, 2004, p. 145).
Los símbolos tienen un carácter redundante, en tanto se repiten surten efecto significante (Ricouer, 2001, p. 68) por lo que, se requiere encontrar estructuras de significación para aproximarse a las ideologías detrás de los objetos y las personas que los crearon. Forman parte de las cosmogonías de cada pueblo, la forma en que construyen sus imaginarios, por lo que los símbolos nos remiten a los mitos como organizadores de la vida cotidiana, así mismo el rito es la forma práctica en que se plasma en lo cotidiano dicho imaginario simbólico (Schwarz, 2008, pp. 88-89).
En cuanto a iconografía, encontramos que se refiere al estudio y significado de las imágenes, donde la escritura juega el papel base de la comprensión del arte y la historia. Sus vocablos derivan del griego eikon; imagen y graphos; escritura, y como estudio surge del interés por conocer el significado de imágenes a modo de comunicación visual tomando en cuenta el sentido mitológico como referente cultural desde donde fue plasmado (Rodríguez, 2005, citado por Sánchez & Mora, 2018, p.730).
El estudio iconográfico permite reconocer estructuras comunicativas de la antigüedad, acerca de cómo mediante el uso de imágenes simbólicas se establecían formas de proximidad, entendimiento e intercambios en las regiones. En el caso de los objetos arqueológicos, estos no sólo se encuentran impregnados de valor estético o utilitario, sino su función vinculada a su significado.
Los espacios desde los que se construyen significados simbólicos pueden trascender temporalidades y territorios; para el caso de los pueblos originarios representó formas de comprensión común, así como la lengua.
La visión de lo precolombino como espacio ancestral que puede ser recuperado a través de la práctica en su estudio iconográfico, se construye en la unión del análisis iconográfico con la noción de que los artefactos responden a necesidades simbólicas, estéticas y prácticas de su contexto (Gonzáles, 1995, p.110-117).
En el caso de Costa Rica se puede inferir a partir del estudio iconográfico de objetos encontrados en asentamientos precolombinos que existió una vinculación de las diversas tradiciones culturales en las tres regiones arqueológicas de Costa Rica (Molina, 2016, p.80).
En Costa Rica se han definido tres regiones arqueológicas (Soto Méndez, 2002, p.13) con base en criterios geográficos y son las siguientes:
Comprende la provincia de Guanacaste y el sector norte de la provincia de Puntarenas.
Se reconocen dos subregiones, La Central Pacífica que abarca el Valle Central y la zona del Pacífico Central y La sub-Región Atlántica que abarca el Valle de Turrialba, las llanuras del Atlántico Central y las llanuras del Norte.
Comprende el suroeste del país, así como las estribaciones atlánticas de la Cordillera de Talamanca.
*Tomado de proyecto final de Máster Universitario en Gestión y Emprendimiento de Proyectos Culturales.
Varela Castro, Laura (2023) Emprendimiento cultural basado en el patrimonio arqueológico de Costa Rica. La marca de ropa Aguacoatl. Universidad Internacional de La Rioja.
Agradecemos cuando comentas tus sentires, tus reflexiones, críticas u aportes a este texto.
Gracias por leernos e intercambiar experiencias y visiones.